domingo, 21 de agosto de 2016

CHRISTOPHER HITCHENS – MORTALITY (Mortalidad)

LA COLUMNA DEL STRIPPER
Esteban Blandón


     Por lo avanzado del cáncer, cualquiera en su lugar podría suponer que no le quedaban más de dos años de vida; pero es precisamente en eso en lo que no se debe pensar: en la inminente muerte, porque si es así, entonces, ¿dónde queda la esperanza?, que para Hitchens era lo mismo como decir: ¿dónde queda Dios?

    Y es precisamente la lectura de su último libro, Mortalidad, la que me lleva a formularme esta pregunta:

    ¿Tú crees que la gente que pide limosna cree en Dios?

    Y seguidamente esta reflexión:

    No es tan difícil ser ateo cuando no tienes que despertarte pensando (adivinando) cuál va a ser tu primer bocado del día.

    Tal vez aquí deba anotar (recordar) que Dios, como la Biblia misma lo dice, es un Dios para humildes e ignorantes. Es por eso que ese Dios en el que debe, o es capaz de creer el que pide limosna, funciona como un salvavidas que se le lanza al náufrago que se haya en mitad del océano: a eso se le llama esperanza.

    ¿Y por qué no la tuvo el señor Hitchens? ¿Acaso por ser ateo?

    ¡No se dan cuenta que una enfermedad terminal no es lo mismo que tres días de hambre!

    ¿Es probable que el señor Hitchens no haya sido más que un embustero que desafía a Dios en una guerra que de antemano ya estaba o tenía perdida?

    No, pero como en el caso del ladrón al que han arrestado en flagrancia, todo lo que el señor Hitchens ha dicho en su libro, puede ser usado en su contra, como se lo hicieron saber algunos grupos de oración que, además de orar por él, nunca dejaron de recordarle que su cáncer terminal de garganta, es la venganza de Dios por haber usado la voz para blasfemar.

    Claro, es mucho más fácil mendigar hasta el cansancio, que empezar a desear la muerte; pues mientras no se tenga una enfermedad, o así se tenga y ésta sea terminal, la esperanza es lo último que se debe perder. Además, hay muchas maneras de conmover al otro para que nos brinde su ayuda (sí, ya sé que lo pensaron: mendigando), pero sólo una de lograrlo: la Palabra, que se hace dios en nuestro instinto de seres pensantes, y el cual ha alcanzado un desarrollo verdaderamente asombroso: el instinto de supervivencia.

    Es probable que gracias a ese desarrollo, hayamos alcanzado tal e insospechado grado de tolerancia, que con Dios, y aun sin él, hemos aprendido a convivir con el otro, pero también con el miedo, la miseria, el sometimiento, la adoración, las verdades suprarracionales, la conciencia del pecado y hasta la necesidad de la cruz.

    A la luz de la filosofía analítica, este instinto de supervivencia  no es más que la lucha del átomo consiente por su supervivencia; y esa lucha, es y será por siempre, la lucha del hombre, así lo han comprendido los hombres, no importa sus miserias.

    Ah, pero no dejo de pensar en la Indiferencia de los otros, de aquel que se siente privilegiado y nada tiene que agradecerle a Dios.

    Al menos si aprobaran la eutanasia para ayudar a morir a los más miserables, aun en contra de su voluntad como es el propósito de los países poderosos.

    La gran pregunta en esta encrucijada humanística es: ¿qué es más inhumano? ¿Ignorar a Dios sólo porque es una forma de ignorar la miseria?;  o ¿recordarle al miserable que el único Dios que existe en la tierra se llama voluntad? Eso deseo que lo respondan los lectores una vez concluyan la lectura de este ensayo.

    Lo que si no creo que sea inhumano, es la forma en que elijo morir o teorizar con mi muerte. Eso debe ser algo respetado como la decisión autónoma que es.

    Por eso la importancia de ese corto y por momentos crudo relato, más allá del deterioro físico, esa tortura prolongada y profusa como la llama él mismo, está en lo ideológico, ese materialismo estoico del que siempre se sintió orgulloso, en muchas de las preguntas sin sentido para sus detractores, o aquellas sentencias en donde su agudeza e ironía se hace más visible.

    Su esposa, quien se encarga de cerrar el libro con un sentido y fraternal epílogo de despedida, ha dejado transcribir al editor lo que serían algunos pensamientos sueltos seguramente en espera de hacer parte de algún ensayo o una de sus agonizantes columnas.

    Por lo pronto, y para aquellos que deseen adentrarse en su pensamiento, he aquí algunas reflexiones sueltas que he recopilado del libro.

A la pregunta estúpida de ¿Por qué yo? El cosmos apenas se molesta en responder ¿Por qué no?

A mí me encanta el imaginario de la lucha.

Si uno sostiene que Dios asigna los cánceres adecuados, también debe contar la cantidad de niños pequeños que mueren de leucemia.

Un sistema inmunológico químicamente deprimido.

Mientras no hayas hecho algo por la humanidad, debería darte vergüenza morir. Horace Mann.

La privación de la capacidad de hablar se parece más a un ataque de impotencia, o a la amputación de una parte de la personalidad. En gran medida, en público o en privado, yo era mi voz.

Sea cual sea la opinión que uno tenga de que la moral afecta al resultado, parece seguro que hay que escapar del reino de la ilusión vana antes que de cualquier otra cosa.

Recuerda, tú también eres mortal.

Siempre me enorgullecí de mi capacidad de raciocinio y de mi materialismo estoico. No tengo un cuerpo, soy un cuerpo.

He vivido para ver la mayoría de las cosas que se van a escribir sobre mí; es emocionante… muy pronto será también información de contexto.

A partir de ahora una ardua conciencia.

Montaigne: el cimiento más sólido de la religión es el desprecio a la vida.

Si me convierto será porque es preferible que muera un creyente a que lo haga un ateo.

    Christopher Hitchens también es el autor de dos famosos libros (alegatos) contra la religión: Dios no es bueno y Dios no existe. También ha sido considerado como el ensayista y crítico social más importante desde George Orwell, además de un brillante orador.

    Su elocuencia, esa enorme capacidad que tiene para argumentar y al mismo tiempo desarmar a su interlocutor, es lo que llevó a decir a un periodista: si te invitan a un debate con Christopher Hitchens, no vayas. Y eso queda demostrado una vez se le escucha exponer cada una de sus opiniones.

    Por respeto a lo que cada uno tiene la libertad de pensar y de creer, es mejor decir que las verdades que expone en cada una de sus conferencias, no son más que elocuentes conceptos bien ponderados, sirviéndose del arma más letal al servicio del ser humano: la palabra. Junto a ella, los ínclitos maestros del librepensamiento, los cuales no deja de citarlos. Algunos de ellos, famosos ateos e ironistas, que van desde Omar Jayyam, al que llama poeta supremo de los librepensadores persas, hasta su amigo y escritor condenado a muerte Salman Rushdie, pasando por Voltaire, Nietzsche, Bierce, Russell y Sidney Hook.

domingo, 14 de agosto de 2016

¿IDEOLOGÍA DE GÉNERO O EDUCACIÓN? - LA COLUMNA DEL STRIPPER

LA COLUMNA DEL STRIPPER
Esteban Blandón

En lo que juzgas a otro te condenas a ti mismo,
puesto que tú, que juzgas, practicas
las mismas cosas. Romanos: 2; 1


    La consigna de los que protestan y hasta se atreven a decir, como reza uno de los tantos carteles que exhiben en sus protestas: PREFIERO UN HIJO MUERTO QUE MARICA, es: No vamos a permitir que el homosexual que los niños llevan dentro se despierte.


    En el discurso de Santos, en el que nos queda muy clara su débil posición frente a la iglesia y  la corte constitucional, no pasa de las típicas expresiones de cordialidad con la que suele manejar este tipo de situaciones  en las que como siempre, queda demostrada su incapacidad como mandatario.
    Y esto lo digo porque el mensaje, más que acatar los fallos de la corte o los necios mandamientos de la iglesia, debe estar dirigido a los padres de familia. Lo que necesitamos es padres tolerantes, dice el constitucionalista, con tal de no modificar la constitución.

    Y en eso tiene toda la razón; no es una cartilla sobre la ideología de género sino un manual sobre la tolerancia lo que necesitamos en los colegios. Cómo resulta propicio este momento para citar a Voltaire y su preclaro pero también ignorado Tratado sobre la tolerancia. En él nos dice:

Todas las cofradías merecen respeto: son edificantes; pero por muy
grande que sea el bien que hagan al Estado, nada se iguala a ese
inmenso mal que siguen causando.


    Y ese tal vez sea el caso de esta madre. Por eso pregunto: ¿ustedes creen que un hijo puede sentirse orgulloso de una madre que se expresa de esta manera? Con esta actitud no sólo está formando homofóbicos potenciales sino también hombres y mujeres sometidos.

    Por eso los amigos y defensores de los derechos del hombre y la libre expresión, levantamos nuestra voz de protesta frente a la indignante actitud que manifiestan algunos padres e instituciones, diciéndoles: No queremos más niños suicidándose, adolescentes desorientados y padres de familia reprimidos. Esto es lo que quiere la educación en Colombia al tiempo que les enseña a los niños que hay otras orientaciones, no sólo de índole sexual, sino también cultural, que debemos respetar.

    Y el procurador diciéndole al presidente Santos que él debe ser el primero en la MARCHA POR LA FAMILIA, como instándolo a decir: no queremos hijos maricas, como si eso dependiera exclusivamente de la educación que se imparte en las escuelas.

    Es cierto cuando la madre dice: A mi hijo lo educo yo. Esa misma madre debe entender que la orientación sexual de su hijo no depende ni de ella ni de la educación que el estado le brinde. Eso es una decisión tan libre como elegir ser Ateo o Anarquista; decisión que va tomando forma una vez el adolescente se convierte en un ser reflexivo y toma conciencia de la autonomía de sus decisiones y la naturaleza de su libertad.


    Es muy entendible la protesta de algunos padres de familia, que están en todo su derecho a protestar, pero también hay que decirlo, debemos cuidarnos y proteger a nuestros niños de esa ignorancia dogmática con la que fueron criados muchos de nuestros padres y con la que a muchos niños y adolescentes les toca convivir.

    Ellos dirán que ningún padre querrá que su hijo sea homosexual, pero la realidad biológica ha demostrado lo contrario; es muy posible que si su hijo no fuera homosexual fuera un pervertido o un asesino. O tal vez no fuera nada.

    Mientras su hijo no sea un vagabundo degenerado, siéntase orgulloso de él, y de que, como ha pasado históricamente, se han esmerado por ser alguien. Porque, como muy bien lo dijera ese genio de la elocuencia y la sátira culta llamado Oscar Wilde, quien tal vez haya pronunciado la frase más importante para el humanismo de nuestros tiempos: Lo importante no es ser algo, sino alguien.


    Solo regresándonos en el tiempo algunas décadas, se podría evitar que nuestros niños sean testigos de este tipo de escenas que son virales en las redes sociales, y son el pan de cada día en las escuelas y colegios de todos los niveles sociales en el país. Es posible que ninguno de estos niños sepa cuál será la orientación sexual que elegirán en unos cuantos años, lo que sí es cierto, es que quien tenga una orientación sexual diferente a la de sus compañeritos de juego, al ser protegidos por los manuales de convivencia, tolerancia y la oportuna, pero sobre todo sabia intervención de los educadores, no se sientan discriminados y al contrario se sientan protegidos.

    También debemos entender que frente a la incapacidad de algunos padres para responder a las preguntas que les hacen sus hijos, la solución no debe ser el insulto y mucho menos las respuestas confusas. A un niño de siete u ocho años, ya no le resulta, hoy en día, tan difícil comprender que existen otros niños diferentes a él. En eso consiste la evolución del pensamiento.

    Como pensador, siempre he considerado que la única manera de empezar a construir un mundo mejor, es deshaciéndonos de viejos preceptos e ideas que nada aportan a la sana convivencia en nuestro tiempo. De la misma manera como comprendo las antiguas enseñanzas sobre la virtud, aquellas mismas que defendiendo los mandatos del Dios todopoderoso, aclamaban: haznos dioses que vayan delante de nosotros; mientras en nombre de la fe y el incuestionable poder de la palabra, proclamaban: a los hacedores de ley, se declarará justos; de la misma manera a los que hayan pecado bajo ley, serán juzgados por ley.

    Es por eso que en nombre del respeto, le digo a usted, señor  padre de familia, que usted está en todo su derecho de juzgar a su hijo en nombre de su propia ley, pero no a los demás.

    Y sepan aquellos tribunos de la moral, que no ignoro preceptos como este: Es cierto que con el corazón y aquello que declaramos indigno, se ejerce fe para justicia; pero sépalo, padre o madre indignada, que la justicia de su fe no aplica para los otros. Por eso les digo, parafraseando una de las tantas convicciones de la biblia: el que se jacte, jáctese en Jehova, pero no en sus creencias (dolencias) personales.

    Ahora, qué diremos de aquellos que proclaman la sabiduría de Dios por encima de la de la naturaleza; Su Dios, es aquel Dios que los declara justos ante el pecado, cuya fe se ha hecho ley.

    El respeto mismo probrará qué clase de ser humano es cada uno; y si discerniéramos lo que nosotros mismos somos, no juzgariamos.

    Cómo son de ignorantes los que proclaman el conocimiento de Dios, que no conocen este hermoso precepto de la biblia: el conocimiento hincha, pero el amor edifica.

    Y así, no modificando pero sí complementando la palabra de Dios, diré que: Hay más felicidad en dar conocimiento que en recibir doctrinas.

    Y como dijo san Pablo: no estoy volviéndome loco, sino que expreso dichos de Verdad y de buen juicio.

    Y me perdonaran aquellos doctos en las santas escrituras por no citar a los autores de los textos, pues en mi lectura de dicha palabra, como suelo hacer con todas mis lecturas, me intereso más en subrayar la máxima filosofica en si, es decir, aquella que es portadora de una verdad, que cualquier apología dogmática.


SER HOMOSEXUAL,
ES UNA INCUESTIONABLE MANIFESTACIÓN DE LIBERTAD
QUE SÓLO LA NATURALEZA PUEDE COMPRENDER,
PERO QUE NO TIENE NINGUN DESEO DE EXPLICAR.